sábado, 25 de abril de 2009

MEDIALBA

Estás gastando objetos pulidos, flores transparentes, iniciaciones de primer paso,
pero el salón es ancho y enjabelgado, y hay un niño que no cesa de mirarme,
estás gastando sus ojos de porcelana dentro del agua,
y sus manos de marinero y sus transparentes rodillas,
así que miro hacia el ventanal y la ciudad brilla y palpita tal un minipiver,
es como el fondo del sueño, la arena movediza de la memoria,
y estás triste cuando estás contento,
y contento cuando estás triste,
reposa la cabeza y no gastes tus cabellos alineados como una falsilla escolar,
ahora pasa un poco de viento agitando la garganta,
y la noche adelanta un pie y oculta el otro,
la ciudad es una embarcación sin rumbo, acosada por la publicidad,
no gastes el tiempo como el filo de una navaja,
no gastes el tiempo como una navaja abandonada en mitad de la calle,
contempla el balanceo de los astros, el tiovivo lívido de la luna,
donde un niño sonríe al anillo que chispea en tu mano izquierda,
pasan hombres con capas violetas, mujeres con abanicos naranja,
será mejor que juguemos a las cartas,
el aire del salón se viste de empleada de galerías encristaladas,
pero no desgastes el borde de la noche, la vacilante ceniza de las sombras,
observa estas flores en silbante surtidor, su mínima duración de disco de victriola,
el alba llegará extendiendo su delantal de cinco colores y una larga cinta de remordimientos.

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