martes, 2 de febrero de 2010

DESTINO SALUTARIO




En el largo silencio de este tren que en el día comienza
Las atentas llanuras de Francia la verdad relevante que ilumina mi vida como un árbol
Como un aliento soleado que calienta la esperanza recóndita o la olvida para empezar de nuevo
Llegan a mí palabras destronadas revueltas encontradas al borde de los labios como un día de lluvia
Como si de lo último encontrado resurgiera de pronto la semilla
Como si el sol del que nada supiera requiriera comenzar otro verso
Por los raíles que me llevan imposiblemente a lo imprevisible
Un corazón de tierra en una mano palpitante de luz

Javier Aguirre Ortiz

1 comentario:

Javier Arnaiz dijo...

Los trenes... Los trenes tienen esa rara manera de invitar al viaje, pues en ellos, viajando, llegas a tu interior, mirando la forma de pasar la vida con rapidez por sus ventanas.