domingo, 2 de octubre de 2011

Un poema de Ángel González

ASÍ PARECE


Acusado por los críticos literarios de realista,
mis parientes en cambio me atribuyen
el defecto contrario:
afirman que no tengo
sentido alguno de la realidad.
Soy para ellos, sin duda, un funesto espectáculo:
analistas de textos, parientes de provincias,
he defraudado a todos, por lo visto;
¡Qué le vamos a hacer!

Citaré algunos casos:
Ciertas tías devotas no pueden contenerse,
y lloran al mirarme.
Otras mucho más tímidas me hacen arroz con leche,
como cuando era niño,
y sonríen contritas, y me dicen:
qué alto, si te viese tu padre…
y se quedan suspensas, sin saber que añadir.


Sin embargo, no ignoro
que sus ambiguos gestos
disimulan una sincera compasión irremediable
que brilla húmedamente en sus miradas
y en sus piadosos dientes postizos de conejo.

Y no sólo son ellas.
En las noches,
mi anciana tía Clotilde regresa de la tumba
para agitar ante mi rostro sus manos sarmentosas
y repetir en tono admonitorio:
¡ Con la belleza no se come! ¿Qué piensas que es la vida?

Por su parte,
mi madre ya difunta,
con voz delgada y triste,
augura un lamentable final de mi existencia:
manicomios, asilos, calvicie, blenorragia.

Yo no sé qué decirles, y ellas
vuelven a su silencio.
Lo mismo, igual que entonces.
Como cuando era niño.
Parece
que no ha pasado la muerte por nosotros.

ÁNGEL GONZALEZ (Prosemas o menos. 1985)

2 comentarios:

Elisabeth Candina Laka dijo...

Me ha encantado este poema.

oscar alberdi sainz dijo...

angel gonzalez siempre es un deleite