viernes, 18 de diciembre de 2009

PAZ


He plantado en el huerto un olivo

esperando

que una tórtola nueva

refrene su vuelo, detenga su marcha

y construya en las ramas su nido.


He dejado un arriate de tierra sembrado de flores,

de unas flores nuevas, de nueva esperanza;

esperanza a que llegue el rocío y las llene

de nuevos colores, de colores vivos.

Que no sean las flores que adornan las tumbas;

que se extienda en el huerto reseco un aroma

que avive de nuevo el sentido.


Ahora mismo, en el justo momento

en que dobla el camino su ruta,

y un recodo me nubla la vista;

cuando suena tenaz la sirena

que anuncia que está cerca la hora en que parte

el último navío.


Te has sentado a mi lado en la hierba y, jugando,

han peinado tus dedos mis canas;

ha temblado tu aliento en mi oído.

Y he notado

que la única paz que me queda se encierra

en el cuenco breve de tu mano tibia.


He mirado al olivo y he visto

que la tórtola ha roto una rama y que vuela

orgullosa, sin plomo en las alas,

con la rama de olivo en su pico.

1 comentario:

jagirreo.es.tl dijo...

El ritmo acentual del poema, que me recuerda el de algunos de los poemas de Hierro que más me gustan ("Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.") es, además de impecable y eufónico, anímico, aleteante: "He dejado un arriate de tierra sembrado de flores". Para releer y aprender.