viernes, 7 de octubre de 2011

Un poema de Ángel González

Carta sin despedida

A veces,
mi egoísmo
me llena de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin
remedio,
mi querido
hermano y parigual en la
desgracia.

A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo
distinta.
Ni en corazón ni en alma
te pareces
a la que amaba sólo
hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible
y por lejano-.
Pero el odio también me
modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme
cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo
nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes,
yo te reconozco,
identifico tu perfil
primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como
sigues
siendo,
como serás ya siempre,
mientras te ame

Ángel González

2 comentarios:

Ondiviela dijo...

No conocia este poema. Gracias Javi.
Otro poema del siempre añorado Ángel.

MUERTE EN EL OLVIDO

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy tambien sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
- oscuro, torpe, malo - el que la habita.

ÁNGEL GONZÁLEZ (ÁSPERO MUNDO)

RITXI PÓO dijo...

Para que tu nombre: Ángel González
pesara con su verbo en este suelo
fue necesario un ancho espacio
y demasiado tiempo...

Parafrarseando al Gran A. González; uno de mis padres poéticos...

Gracias por el poema Javitxu! Cómo gusta recordarlo de vez en cuando!