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jueves, 17 de febrero de 2011

Homenaje póstumo al poeta bilbaíno Sergio Oiarzabal (El Correo)

La Biblioteca Bidebarrieta acogerá esta tarde un acto de homenaje al joven poeta bilbaíno Sergio Oiarzabal, fallecido el pasado mes de junio. El acto consistirá en una conferencia-recital en torno a su obra. Jesús Hernández, Mari Ángeles Pérez, Marina Pérez, Mónika Nude y Julián Borao pondrán voz a las composiciones del poeta, con acompañamiento musical de Nora Landaluce (piano) y James Room (voz y guitarra).
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domingo, 13 de febrero de 2011

HOMENAJE A SERGIO OIARZABAL



El poeta y la ciudad

Decidiste largarte de esta ciudad y puede que algún día también yo siga esa dirección

tal como lo planeaste,

sin hacer incomodas maletas que arrastren más pesados escombros,

con el mismo aire melancólico y mortecino del batir de alas de las gaviotas

cuando ingrávidas van al encuentro de los barcos

para que lleguen prendidos a sus mástiles los oxidados nubarrones

a esta ciudad equivocada

en la que perpetuamente parece caer de lado una fina lluvia de mercurio,

orilla final de un continente, al borde de recaer en el martirio y a miles de kilómetros de la absolución,

donde sólo se fracasa en vida, sede de todas las adicciones y esperma de todos los diagnósticos,

que silencia las voces obligándolas a masticar sus nudillos hasta convertir las bocas en muñones

y en la que, acabo de darme cuenta, me he quedado

sin cómplice.




Decidiste marcharte sin reparar en lo solo que me dejabas frente a esta ciudad

en la que nacimos de madres vírgenes

y, una vez echados los dientes, en la que copulamos en plena calle entre los cuerpos insepultos

de nuestros crímenes observando,

que un viento de otoño prematuro esparce como hojarasca

por las esquinas pidiendo lo suelto a cambio de devolverte al opio de un amor fingido,

sobre los incómodos bancos de los parques durmiendo como ángeles derrocados

el sueño de creerse a salvo de no deber nada a nadie,

al fondo de bares siempre oscuros y ruidosos, bebiendo solo en un rincón,

sujeto a una copa como una bola de cristal que siempre predice un futuro inaceptable,

bajo el gris amanecer, en la doliente intemperie de caminar por los muelles tan vacíos de vida

como los bolsillos en los que sólo aciertan a entrar frías las manos,

instante de reencuentro con una momentánea lucidez empeñada en hallar significado

a por qué en esta ciudad parece que siempre queda algo por suceder,

por qué echa la mano al cuello sin pestañear,

o por qué en los patios de las escuelas juegan en silencio, como escépticos ancianos,

niños que se encojen de hombros como si no tuvieran padres, mientras sus hermanos no nacidos,

huérfanos de promesas, se divierten corriendo y gritando despreocupados por las cloacas

vestidos de primera comunión.



Decidiste, solo y sin avisar como cuando se te cruzaba venir a verme, dejar esta ciudad

de ataúdes abiertos,

de casas medio derruidas en cuyas paredes al descubierto sigue aún colgado nuestro retrato,

absurdo y abstracto como el de un pariente lejano, tan irreconocible como nuestro rostro

en el espejo borroso y polvoriento

de un tiempo tozudo que jamás permitirá que volvamos a ser vigorosos y excitados

de mirada retadora,

descubriendo como si camináramos descalzos sus frías y húmedas calles,

sintiéndonos invulnerables y eternos.

Lo hiciste llevándote todo lo que sabes de mí y nunca me contaste, sin echar la vista atrás,

no fuera que contemplar como ardían volátiles las dimensiones del teatro te hubiera hecho olvidar

que para ti fue siempre más importante el argumento que las dimensiones del teatro,

rugiendo por tus venas como gasolina en un camión de dieciséis ruedas lanzado por la autopista

a toda velocidad

en mitad de la oscura calima de la ardiente noche, arrollando con los faros como ojos en éxtasis

enjambres de polillas desorientadas,

ungido por la bendita locura de ser antes que nadie quien encuentre ese exilio de pétalos de amapola,

el parnaso en el que la palabra deja de deambular con sonido de pasos de un fantasma

metido en el pecho

y se reconcilia materializándose real en un ser vivo habitando la vida

eterno.



A Sergio Oiarzabal

domingo, 12 de diciembre de 2010

Alma Que Se Descubre

(En su recuerdo hoy 12/12/2010)
Hay una serpiente de rosas que hacia ti crece,
y un lechoso río de estrellas que se desborda
convirtiéndote en el canto que ocupa mis años
e inundando de fuego fondos de mi palabra.


Hay un mar de estío perdido por tus caderas
y un cielo de noches en lo oculto de tus ojos,
y en tu boca unos gozos que me saben al vino
de Grecia y Roma, de estés conmigo, y sin medida.

Hay jilgueros que se acurrucan por tu melena,
los girasoles que se acunan entre tus pechos
y que a mis manos llegan como un redondo día.

Hay tardes que llueven siempre a través de tu espalda,
mariposas que elevan la campana del campo
y la luna que duerme en el agua de tu rosa.

martes, 29 de junio de 2010

SACRO

HE VUELTO A BEBER DE LECHE AGRIA
ya no puedo recordar mi nombre ni la suya sombra que oscurece un mundo,
ya mi dolor y cielo ciegan con dagas al rojo de igual manera,
no tendré para mi voz otros barrotes que los de una celda de cristal impío,
no volveré la vista atrás porque una voz me guía hacia tesoros y arenales,
no querré otra espada que no temple atardecer en sangre de inviernos
fuera de lugar;
ya hace mucho que me conocí, atadme en corto
y aún así mis palabras huirán escurridizas sin captura posible,
tan solamente para asesinar de pronto tiempo inesperado sin salida fácil.

Pero qué próxima muerte que a todos congrega, que ama a todos
y hace longevos de añoranzas los corazones,
pero cuánto esfuerzo para ponerse en pie y desnudo en mitad de la
desgana grandes hojas pasajeras,
destinadas flores abiertas que muestran en su colorido aroma lo que
somos tristes.

Nadie se extrañe si me convierto en mar cuando la mar convoque su llegada,
nadie reniegue de lo que fue aunque por desgracia los huesos estén por
dentro con paciencia,
y nadie sepa que yo soy las extensas redes, nadie sepa qué soy, nadie,
ni la desapercibida sombra que sobrevuela bosque, piedra, cascada,
nube, raíz de cada inhóspita letra.


Sergio Oiarzabal, Flammis acribus addictis.




OBITUARIO DE SERGIO OIARZABAL EN ELPAIS.COM




Blog bilingüe catalán-castellano que dedica una entrada a Sergio.

jueves, 17 de junio de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

LEVADURA DE ESTAS LETRAS

A todos los que conformamos este blog escribamos o no. Hasta pronto.


Mi deseo es morir en esta misma hoja. Quiero que comprendáis que con una aguja de sueño estoy tatuando, fuera de mí, la piel que tanto amo. Quiero que notéis que la negra espesura de esta tinta, su rancio perfume a amotinamientos, no son otros que los de mi sangre envenenada. Y quiero que llegue hasta vosotros la música que desciende de un coro y que no cesa de ejecutar sobre sus cuerdas afinadas, la partitura, la sola partitura que yo soy ante el mundo, y escribió una mano delirante y vieja. Lo suficientemente delirante para llamarme por otro nombre que sí es el mío, y lo suficientemente vieja para recordar con arrugas todos mis besos.

Seré las letras de un abecedario nuevo. Mientras leéis, los castillos, las catedrales, los parlamentos, las prisiones, los palacios, se reducen, no son más altos que lagunas en mis tobillos. Mientras leéis crezco hasta asomar mi cabeza por encima del cielo, pero me ahogo, porque las nubes adornan mi cuello con sogas más rojas. Como el fuego que ilumina las ceremonias he de perseguir mi sombra mientras se aleja furtivamente, hasta arrancarse las costras y sangrar, exhausta, sobre este desierto maldito. Y he de avanzar. No todos los ojos lloran el mismo día. Seguiré. Aunque todo sea destruido, todo.

Y poco a poco me enamoré de tu acento de estraperlo, de tus sílabas prohibidas, de tus palabras preñadas de rayos, de tus oraciones de sola hiel, y violín, y pájaro verde, cuando Perséfone en el inframundo, y ya pleno, ya en vigilia, ya en alguna otra parte, de vuelos, mirándote a los ojos, besándote los ojos, cerrando mis ojos, estaba todo dicho, todo por renacer, a su pesar, despechada, como suele, la vida.

martes, 27 de abril de 2010

HAY UN LATIDO BAJO LA TIERRA

Mi reina, tú y yo no necesitamos coronas ni báculos ni estandartes
cada mañana nos miramos con los mismos ojos con que la alborada insomne se despierta
y agradecemos con nuestros cuerpos desnudos la juventud dorada y sus intensos años
haciendo ofrenda a la vida como cuando somos enraizados en la oscuridad del sauce de la noche.


Hoy la negrura de los nubarrones de mi tinta no podrá oscurecer tu risa
perdona si a veces – cuántas veces – te hablo de las cadenas y su ruido que se arrastran en el alma
si a veces el silencio me cose los labios con hilos de huesos difuntos
si a veces me abandono a la ceguera en la capital de los infiernos
si a veces ay! no hallo sino abandono, lágrima y ceniza... perdona,
porque yo para ti deseo la miel, la flor y el fruto; para ti el aire, las nubes y el cielo,
ya que en mi mente el universo gira y dicta sus leyes la armonía solemne
y en mi corazón rompen todos los mares como contra una roca con forma de rayo
y mis besos en tus besos son las notas de una obertura interpretada hacia un futuro en los sueños.


Hoy el alud de la derramada sangre de esta tinta no podrá alcanzar tus huellas
y perdóname si a veces te llamo desde los secos pozos, entre un círculo de llamas irremediables
si a veces injurio mi nombre y siembro temor y olvido; zarzas, laberinto y nieblas a cada paso
si a veces recorro las ciudades como una noticia dolorosa de una leyenda negra
si a veces ay! ay mi reina! me besan la pesadilla, la polilla y la muerte... perdona,
porque nací para dejar escrito en el tiempo el abecedario amante que eres tú sobre esta tierra,
porque solos, sólo somos entonces separación cumplida que errante parte hacia la nada,
pero entonces las estrellas a remolinos, y la luna con antifaz de pascua, y el cíclope diurno lucen,
con un crepitante olor a sonidos que nos dan siempre la bienvenida
y cada mañana, y en sus orígenes, y desde sus cuatro atalayas, de nuestra entregada existencia
se alegra entonces, con infinitud, el mundo.

martes, 9 de febrero de 2010

Pasional Bilbao

Pasional.mp3
Texto:Sergio Oiarzabal
Voz: Nude

Podría matarte. Sé a qué hora sales y a qué hora regresas a tu casa de alivio fingido cada día. Descubro el perfume a esencia firme de tus entrañas en cualquier otro recuerdo. Si te mirara a los ojos, si me leyeras los labios, soñarías con la escultura de mi intención última y no sería necesaria siquiera, la frente del cielo amaneciendo al delirio de un otoño. Podría matarte. Susurro tu alma en mitad de la calle y al volver la cabeza hacia mi voz condenada, ves tan sólo niñas desnudas enterrando sus muñecas negras. Podría matarte. Cada noche te lamo la boca mientras duermes, tú no lo sabes, y dejo sobre tu vientre una vela morada encendida que habrá de consumirse antes de que amanezca, antes, porque ella, insondable y pura, le pertenece al viento. Podría matarte.Hacer resbalar por mi silencio envenenada, una lágrima de anciano hasta el círculo vicioso de tu copa de sangres prohibidas, acaso como la prueba más fehaciente que delate mi presencia y su sombra en armas por una ingobernable patria sin raíces. Podría matarte. Aguardar el suspiro que abrase todos los puentes definitivos en esta lengua de mazmorra y al fin poder gemirte al oído mientras duermes, oscuramente bella, tú no lo sabes, la música inviolable del resurgir del mejor de los pecados. Podría matarte. Decir con odio de viejo amante cuánto te amo, mientras sueñas clamor y triunfo en los palacios tomados, para que jamás tengas memoria de ello, para que sólo recuerdes al despertar pájaros de huesos volando sobre tu infancia, para que así parezca que no has vivido. podría matarte. lapidar mientras duermes la ventana y las puertas de tu alcoba y arrojar serpientes a los pies de tu cama antes de colocar un último ladrillo de oro y escuchar después, sin olvido, tras las paredes, cada una de tus palabras en vigilia, avivándose como el incendio en las catedrales del cielo, cegadas de barrios bajos, perdidamente, hasta el alarido más desamparado del abandono.Podría

viernes, 22 de mayo de 2009

IDENTIDAD DE LAS LETRAS

Yo no tengo nombre

Lo busco insaciablemente entre los escombros, bajo las piedras,
hundiendo mis dos manos en las luces
y no lo encuentro,
creo verlo cruzar el pasillo a medianoche como si fuese un fantasma
de otra época
y no lo encuentro,
a menudo siento que me llama desde un torreón confinado en
otra parte
y no lo encuentro,
pongo patas arriba los suntuosos dormitorios del olvido
y no lo encuentro,
registro el mundo las partidas de nacimiento y las defunciones
y no lo encuentro,
por si acaso procediera de un naufragio duermo cerca de las orillas
y no lo encuentro, no, oh no, no lo encuentro
tal vez por que mi nombre espera pronunciarse desde tú que me
amas, desde tus labios

miércoles, 29 de abril de 2009

REVELACIÓN

Quiero ahogar mi noche en tu noche, en la estela de tu luz sin día y como tú ser agua, rumor de pedernal fugitivo, olvidado de sí, rehaciendo la historia erigida en los lindes mientras apenas calas, suspiro de sal, las orillas de tu nombre y todo en tu larga melena de ría queda, soñado por la voz arrastrada en los siglos y las redes, por el cielo reflejado en tu piel de escamas, y aprender una vez abecedarios negros, y dormir una sola vez con los puños llenos de arena, y callar para siempre con tus labios vividos.

domingo, 26 de abril de 2009

PASIONAL BILBAO

podría matarte. sé a qué hora sales y a qué hora regresas a tu casa de alivio fingido cada día. descubro el perfume a esencia firme de tus entrañas en cualquier otro recuerdo. si te mirara a los ojos, si me leyeras los labios, soñarías con la escultura de mi intención última y no sería necesaria siquiera, la frente del cielo amaneciendo al delirio de un otoño. podría matarte. susurro tu alma en mitad de la calle y al volver la cabeza hacia mi voz condenada, ves tan sólo niñas desnudas enterrando sus muñecas negras. podría matarte. cada noche te lamo la boca mientras duermes, tú no lo sabes, y dejo sobre tu vientre una vela morada encendida que habrá de consumirse antes de que amanezca, antes, porque ella, insondable y pura, le pertenece al viento. podría matarte. hacer resbalar por mi silencio envenenada, una lágrima de anciano hasta el círculo vicioso de tu copa de sangres prohibidas, acaso como la prueba más fehaciente que delate mi presencia y su sombra en armas por una ingobernable patria sin raíces. podría matarte. aguardar el suspiro que abrase todos los puentes definitivos en esta lengua de mazmorra y al fin poder gemirte al oído mientras duermes, oscuramente bella, tú no lo sabes, la música inviolable del resurgir del mejor de los pecados. podría matarte. decir con odio de viejo amante cuánto te amo, mientras sueñas clamor y triunfo en los palacios tomados, para que jamás tengas memoria de ello, para que sólo recuerdes al despertar pájaros de huesos volando sobre tu infancia, para que así parezca que no has vivido. podría matarte. lapidar mientras duermes la ventana y las puertas de tu alcoba y arrojar serpientes a los pies de tu cama antes de colocar un último ladrillo de oro. y escuchar después, sin olvido, tras las paredes, cada una de tus palabras en vigilia, avivándose como el incendio en las catedrales del cielo, cegadas de barrios bajos, perdidamente, hasta el alarido más desamparado del abandono. podría