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lunes, 4 de octubre de 2010

Regresan Las Noches Poéticas a Bilbao

NOCHE POÉTICA
Esta vez en el bar Carola
del Muelle de Olaveaga
miércoles día 6 a las 8,30 horas
la participación en estas reuniones poéticas esta abierta a todo el que lo desee. Podrás leer tus poemas a los presentes.
os esperamos a todos

lunes, 2 de agosto de 2010

a Sergio. El poeta y la ciudad (revisado)

1
Decidiste largarte de esta ciudad y puede que algún día también yo siga esa dirección



tal como lo planeaste,



sin hacer incomodas maletas que arrastren más pesados escombros,



con el mismo aire melancólico y mortecino del batir de alas de las gaviotas



cuando ingrávidas van al encuentro de los barcos



para que lleguen prendidos a sus mástiles los oxidados nubarrones



a esta ciudad equivocada



en la que perpetuamente parece caer de lado una fina lluvia de mercurio,



orilla final de un continente, al borde de recaer en el martirio y a miles de kilómetros de la absolución,



donde sólo se fracasa en vida, que silencia las voces obligándolas a masticar sus nudillos



hasta convertir las bocas en muñones



y en la que, acabo de darme cuenta, me he quedado



sin cómplice.

2


Decidiste marcharte sin reparar en lo solo que me dejabas frente a esta ciudad



en la que nacimos de madres vírgenes



y, una vez echados los dientes, en la que copulamos en plena calle entre los cuerpos insepultos



de nuestros crímenes observando,



que un viento de otoño prematuro esparce como hojarasca



por las esquinas pidiendo lo suelto a cambio de devolverte al opio de un amor fingido,



sobre los incómodos bancos de los parques durmiendo como ángeles derrocados



el sueño de creerse a salvo de no deber nada a nadie,



al fondo de bares siempre oscuros y ruidosos, bebiendo solo en un rincón,



sujeto a una copa como una bola de cristal que siempre predice un futuro inaceptable,



bajo el gris amanecer, en la doliente intemperie de caminar los muelles tan vacíos de vida



como los bolsillos en los que sólo aciertan a entrar frías las manos,



instante de reencuentro con una momentánea lucidez empeñada en hallar significado



a por qué en esta ciudad parece que siempre queda algo pos suceder,



por qué echa la mano al cuello sin pestañear,



o por qué en los patios de las escuelas juegan en silencio, como escépticos ancianos,



niños que se encojen de hombros como si no tuvieran padres, mientras sus hermanos no nacidos,



huérfanos de promesas, se divierten corriendo y gritando despreocupados por las cloacas



vestidos de primera comunión.


3



Decidiste, solo y sin avisar como cuando se te cruzaba venir a verme, dejar esta ciudad



de ataúdes abiertos,



de casa medio derruidas en cuyas paredes al descubierto sigue aún colgado nuestro retrato,



absurdo y abstracto como el de un pariente lejano, tan irreconocible como nuestro rostro



en el espejo borroso y polvoriento



de un tiempo tozudo que jamás permitirá que volvamos a ser vigorosos y excitados



de mirada retadora,



descubriendo como si camináramos descalzos sus frías y húmedas calles,



sintiéndonos invulnerables y eternos.



Lo hiciste llevándote todo lo que sabes de mí y nunca me contaste, sin echar la vista atrás,



no fuera que contemplar como ardían volátiles las dimensiones del teatro te hubiera hecho olvidar



que para ti fue siempre más importante el argumento de la obra,



rugiendo por tus venas como gasolina en un camión de doce ruedas lanzado por la autopista



a toda velocidad



en mitad de la oscura calima de la ardiente noche, arrollando con los faros como ojos en éxtasis



enjambres de polillas desorientadas,



ungido por la bendita locura de ser antes quien nadie quien encuentre ese exilio de pétalos de amapola,



el parnaso en el que la palabra deja de deambular con sonido de pasos de un fantasma



metido en el pecho



y se reconcilia materializándose real en un ser vivo habitando la vida



eterno.

jueves, 22 de abril de 2010

Un poema de Oscar Alberdi

Deseé haber vivido mi vida
como un ave dentro del viento.
Hoy día, el único sueño que devoro
es el de que finalmente mis entrañas
sean abandonadas bajo la arena siempre caliente
de una lejana playa
convertida en anónima tumba.

¿Tendrá algo que ver que piense esto
con que sea domingo? Otra tediosa y desoladora
tarde aburrida de domingo; de calles sin nadie,
de periódico con las páginas desordenadas y a medio leer,
sin interés por hacer nada, sin nada que llene mi curiosidad,
ni los platos sucios ni las migas sobre el mantel,
ni el distante eco de pasos
provenientes del péndulo del reloj,
con su somnolienta invitación a la incomoda modorra
de una mano tapando los ojos sentado aun a la mesa.

Al parecer, unos forenses astronómicos han informado
de la colisión de un objeto del tamaño de nuestra Luna
sobre la gaseosa superficie de Júpiter…
una teoría anterior, indican estos sabios,
es la de que nuestro satélite fue también fruto del choque
entre una primitiva y desprevenida Tierra y otro planeta
que desquiciado tras peder su orbita
viajaba por el espacio rugiendo como un camión de 16 ruedas
directo a la inmolación contra el Sol…

“…He deseado (o sólo he soñado?) haber vivido mi vida
como un ave dentro del viento…
…¿Del tamaño de nuestra Luna contra Júpiter?…
…Hoy día el único sueño que me consuela
es el de que mis entrañas…”
Curioso!…del tamaño de la Luna!…