lunes, 14 de septiembre de 2009

Poema de Antonio Molina dedicado a Blas de Otero

Blas, donde queda el hombre

Explosión en el universo.
Crepúsculo inviolable.
Brotan nuevos dioses.
Otros se rebelan
desde el olimpo de
tierra carcomida.
Corroe la maldad.
Confesión inicial.
Sorpresa añeja.
El humo nos invada.
Vuelven las tinieblas.
El hombre pierde sus valores.
La mentira inunda el planeta
¿Donde estás dios creador?
¡Dios de las estrellas!
El verbo está dormido.
Nadie impide la tragedia.
El hombre es menos hombre.
La legalidad está en tinieblas.
Desde la vieja fragua,
el forjador de sueños nos contempla.
Solloza su alma.
El corazón le duele,
se queja.
Los sueños reavivan
en la vieja fragua.
Sueños que no cejan.
Desde los confines del alma
borbotón de sangre
ingiere sus venas.
Manantial de vida.
Poesía milenaria
mezclada de tierra.


A. molina

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