martes, 2 de febrero de 2010

DESTINO SALUTARIO




En el largo silencio de este tren que en el día comienza
Las atentas llanuras de Francia la verdad relevante que ilumina mi vida como un árbol
Como un aliento soleado que calienta la esperanza recóndita o la olvida para empezar de nuevo
Llegan a mí palabras destronadas revueltas encontradas al borde de los labios como un día de lluvia
Como si de lo último encontrado resurgiera de pronto la semilla
Como si el sol del que nada supiera requiriera comenzar otro verso
Por los raíles que me llevan imposiblemente a lo imprevisible
Un corazón de tierra en una mano palpitante de luz

Javier Aguirre Ortiz

lunes, 1 de febrero de 2010

”Birds in the night”
(Vallejo y Cernuda se encuentran en Lima)
.
Toda la noche oigo el rumor alado desplomándose.
Y como un poema de Cisneros,
albatros cormoranes y pelícanos
se mueren de hambre en pleno centro de lima,
baudelaireanamente son vejados.
.
Aquí por estas calles de miseria
(tan semejante a México)
César Vallejo anduvo, fornicó, deliró
Y escribió algunos versos.
.
Ahora sí lo imitan, lo veneran
y es “un orgullo para el continente”.
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En vida lo patearon, lo escupieron,
lo mataron de hambre y tristeza.
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Dijo Cernuda que ningún país
ha soportado a sus poetas vivos.
.
Pero está bien así.
¿No es peor destino
ser “El Poeta Nacional”
a quien saludan todos por la calle?
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José Emilio Pacheco (De irás y no volverás)
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Premio Cervantes 2009 a quién dedicarán el próximo 9 de febrero
la tertulia Poética de La Asociación Artística Vizcaína
en el Hotel Nervión, Campo Volantín, 11 de Bilbao a las 7,30 Horas

Crisol Poético

El Miércoles 17 de Marzo
En el Centro Cívico de Otxarkoaga
RECITAL DE POESIA VASCO-CHILENA
encuentro entre culturas
Presentan:
Cesar Fernández .......................Escritor
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David Tijero Osorio....................Autor
José Serna Andrés .....................Autor
Octavio Fernández Zotes .............Autor
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Con la Asistencia de:
Juan Carlos Pérez de Unzueta Consul Honorario de Chile
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Acompañamiento Musical:
Cuarteto de Cuerda
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Habrá Firma de Libros de los Autores

jueves, 28 de enero de 2010

Pasajeros al tren!!

Creo que ayer mismo me preguntaba Octavio para qué revista pedía colaboraciones, hace poco me envió una prosa poética Francisco Javier Irazoki y Txaro Sierra abundantes poemas y poemas visuales. Ambos están ya incluídos. Si alguien más quiere subirse, que se anime, que estamos prestos para partir. Enviar textos a: jaguirreo@yahoo.fr con el asunto "Para Sayenco".


Taller Literario Del Liceo Gabriela Mistral De

miércoles, 27 de enero de 2010

Elegía para Miguel Hernández de Sergio Oiarzabal


Miguel Hernández: APOLOGÍA DE ILUMINACIÓN
Siempre que pienso en él o recibo alguna carta suya, una mano felina entierra un corazón doble en un maniquí tras la tormenta, alguien yergue una espada de conchas a favor de su paso, y los niños vestidos de morado hallan un abecedario nuevo en la página 47. Como decía, me es imposible disociar su persona de aquellos quienes pudieron salvarle. El mes pasado, uno de esos terribles que comienzan por L, le encontré sembrando relojes y semen y estrellas tras las paredes del convento, más tarde le acompañé hasta casa, no me veía, y al cerrar la puerta se revistieron de espuma las hojas y el girar de los planetas, los corderos murieron de estallido y negrura, y alguna que otra princesa besaba ranas con las uñas pintadas de éter en un terciopelo lejano. Según las últimas declaraciones a prensa, goza de un brutal peso de tres atmósferas doradas sobre sus turbadores hombros, soportan sus manos de hormigueros y arena las brasas del octosílabo viejo, y prolonga más allá de los límites su melena indómita, ardiendo, un Universo de interiores mayestáticos que no podrá acabarse nunca, no al menos en las trincheras que una mar cósmica, embravecida, sortea ya innegable. Me dijeron después, en 1878, que en su pueblo le cerraban las puertas, que era escupido en mitad de la plaza, que ya nadie entendía su voz primorosa de altos vuelos; entonces lloré, se detuvieron las palabras. Lloré los puntos cardinales de los orígenes subterráneos y la pobreza, se detuvieron las palabras. No pude evitar que aquel llanto precipitase una riada nueva llevándose consigo el verde panegírico prado de mis ojos, se detuvieron las palabras, y todas, de todas las lenguas, acudieron volando a su alma, tierra mágica espejismo, dejando por un momento todos los libros en blanco, todas las bocas insomnes, para ser, ser en fin, solo ser, bienvenidas en el central ardor bajo sus congénitas cinco letras de espacio temporal sin fondo.
Sergio Oiarzabal

Miguel Hernández (Soneto de Blas de Otero)



Hay una muerte lenta que atraviesa
la vida lentamente, lentamente.
No es la traidora muerte de repente
que deja el ansia, aunque caída, ilesa.

¿La súbita del rayo? No, no es ésa,
es la que llega despaciosamente,
como claror confusa del oriente:
trágica luz del rayo que no cesa.

Así, noche tras noche, sucumbiste
en medio de una España negra y triste,
como el toro en la plaza, como el toro.

La juventud de hoy, la de mañana,
forja otro cielo rojo, audaz, sonoro,
con un rayo de sol en la ventana.

(Euzkadi, 1962)

Blas de Otero.


Miguel Hernández musicalizado.

martes, 26 de enero de 2010

Un soneto de Miguel Hernández

Fuera menos penado, si no fuera
nardo tu tez para mi vista, nardo,
cardo tu piel para mi tacto, cardo,
tuera tu voz para mi oído, tuera.
.
Tuera es tu voz para mi oído, tuera,
y ardo en tu voz y en tu alrededor ardo,
y tardo a arder lo que a ofrecerte tardo
miera, mi voz para la tuya, miera.
.
Zarza es tu mano si la tiento, zarza,
ola tu cuerpo si lo alcanzo, ola,
cerca una vez, pero un millar no cerca.
.
Garza es mi pena, esbelta y triste garza,
sola como un suspiro y un ay, sola,
terca en su error y en su desgracia terca.
.
Miguel Hernández

Una propuesta y una canción para engañar al frío





Canción del Verano

Jose Blanco | Vídeos musicales MySpace





Como el verano he nacido
para el sueño y el placer
para madurar los soles
hasta recoger su almíbar

como el verano he nacido
para el jugo y la alegría
para albergar un enjambre
de luciérnagas fugaces
en noche imperecedera

como el verano he nacido
para aquilatar las pieles
para atusar cabelleras
y dilatar las pupilas
donde fijar residencia

como el verano he nacido
para olvidar las promesas
que hiciera la primavera
las promesas son cansancio
un disfraz del corazón
afanado en devorar
las heces de su letargo

como el verano he nacido
para el aquí y el ahora
para enmudecer los grillos
cuando la sangre se adensa
y con dulzura imposible
el cielo acama la hierba

como el verano he nacido
para el eterno retorno
mas si el deseo no vuelve
quizá el amor sobreviva
al clamor de las cigarras.


José Blanco
(Del libro Las nubes, Ed. Baile del Sol, Tenerife, 2006)

miércoles, 20 de enero de 2010

Un texto de Sergio Oiarzabal


PACTO SAGRADO
.
Me parieron en un callejón mientras los meses en las tinieblas zambullían famélicos, la cabeza cargada de la lluvia, hasta ahogar la reverencia de su música a los pies de las ciudades apestadas. Me amamanté de los pechos de la locura y los mordí con fuerza; y degusté complacido la más amarga de las savias. Así se hicieron duros mis huesos. Gocé desvelados deleites con mujeres cada una de diferente piel y derramé el vino espeso de mi última pasión en sus gemidos; y extendido en las preguntas soterradas, semejante al dolor en los hombres, comulgué con la confesión nocturna de cada caricia. Así mi carne ardió siempre febril como un deseo. Recorrí descalzo, hasta la extenuación, las brasas de la partida a espaldas de las redes del miedo y la emboscada, y soporté de donde estuve, juro, los linchamientos de las vergüenzas ajenas; y me recluí en mi silencio con un designio empapado y mi silencio se desangró, tanto, con tal vehemencia, que se resquebrajaron los muros de sus clausuras. Así regresaban a morir en mi alma, pájaro tras pájaro, todos los amaneceres.
Oíd, oídlo todos, fuera de mí mi pensamiento existe. Yo solitario reino en medio de un círculo de llamas negras. Allí mi voz es inextinguible hasta la proclamación y crece. Extendió sus venas de necesidad y ya es tarde para negarlo. Todo vislumbre mi ser de nuevo. Y qué pretenderá la mar que se acerca a cada latido y cómo no admirar con angustia el horizonte lejano.
Pronto olvidaría mi lengua madre y más tarde sería el remordimiento de muchos esfuerzos, cuando atento al monólogo de la naturaleza, me adentré en la espesura.
Ciego como luz que resplandece y origina los días, no cesé de escuchar hasta hoy la nana del auxilio, no me poseyó el rayo antes con tanta violencia, no invoqué nunca mi plegaria con tantos desmayos. Invadí mi nombre con un himno negro al asalto y al levantamiento. E hice mía la palabra con una batalla de ojos en blanco.