Las huellas de mi tumba desaparezcan de la superficie de la tierra
.
todo yo me quemaré todo
la luz el viento el mar esparcen mis cenizas
y quiere morirse el agua desde que no te beso
y el viento quiere morirse desde que no te toco
y quiere morirse el sol desde que no te veo
en tus labios duerme el delirio
y cuando los muerdo se resquebraja mi tierra
y si mi carne vencida en el cielo levantara una bella corona de graznidos
y si mis huesos en la tierra dan la olorosa flor de los tormentos
y si mi alma es devorada por los rabiosos perros de las catacumbas
y si mi espíritu sueña después desde todas las cosas que fueron nuestras
y si mi carne mis huesos amor y si mis huesos mi alma amor y si mi alma mi espíritu
sábado, 20 de febrero de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
Eli Tolaretxipi en Sayenco
Eli Tolaretxipi se suma a Sayenco. Desde un sueño real, lúcida alucinada, hunde su mano en la verdad doliente más allá de los ciegos filósofos. El poema que nos ha remitido está incluído en su último poemario -el enlace está en la revista.
A partir de ahora las colaboraciones recibidas serán reservadas para el próximo número -ya contamos con algunas.
Taller Literario Del Liceo Gabriela Mistral De
A partir de ahora las colaboraciones recibidas serán reservadas para el próximo número -ya contamos con algunas.
Taller Literario Del Liceo Gabriela Mistral De
jueves, 18 de febrero de 2010
Prosía. (A Cesare Pavese).
A veces el verano traía mucha prisa
y un extraño bochorno me llenaba de inquietud desconocida.
Porque yo era un pan apenas fermentado
y un vello lacio y ralo me caía por el mentón abajo.
Me escapaba de casa a la hora en que ronda la siesta
y bajaba hasta el río donde la muchacha agreste,
que tal vez creía o tal vez no creía que nadie la miraba,
cuidaba las cabras y a veces se bañaba desnuda
en las aguas tibias del río que ya estaban en calma.
Yo llevaba una vara de caña y un sedal y un anzuelo y me iba
acercando.
Me mezclaba diluido en la sombra de los álamos tiernos, como
disimulando.
Ella sabía que yo la estaba viendo, y se mostraba mezclando el
orgullo con el miedo.
Pero luego buscaba un refugio entre cañas:
veía venir a los hombres del campo
con la azada colgada del hombro y la boina raída calada;
el color de la tierra en las manos
y de la ceniza en el sudor de su rostro pagano.
Yo volvía a la plaza del pueblo a sentarme a la sombra
del enorme negrillo de junto a la iglesia, sintiendo vergüenza.
Y en el otro verano, cuando yo ya había vuelto huyendo
de la ciudad siniestra, de la ciudad sin árboles, ni prados,
ni campos, sin viñas, sin manzanos… y seguía con el vello
que apenas si había continuado brotando, y los granos de la cara
que luchaban entre ellos por encontrar espacio,
fui a sentarme a la sombra del vieja negrillo, en la plaza,
y vi pasar a la agreste muchacha de las cabras
con la barriga ancha.
Me acordé del cabrón que solícito hendía a las cabras
y pensé en los hombres de la azada en el hombro y la boina calada.
Aunque estaba a la sombra del viejo negrillo
y el calor no era fuerte porque el verano
venía aquel año con cierto retraso,
yo sentía bochorno de saber que era nuevo
y no entendía nada de las cosas extrañas que tiene la vida.
Regresé con la intriga reflejada en la cara, desterrado,
a la vieja ciudad con murallas, con las calles pobladas de arcadas,
con hileras de luz macilenta; sin viñas, sin campos,
sin ríos, sin rojas manzanas
donde sólo veía las nubes compactas, cual vellones de lana,
si salía a los bordes confusos donde empieza el campo
y la ciudad se acaba. Y buscaba anhelante a la agreste muchacha
cuidando a las cabras. Pero ni ella ni las cabras estaban.
Y yo seguía siendo un pan apenas fermentado
y un vello lacio y ralo me caía por el mentón abajo.
y un extraño bochorno me llenaba de inquietud desconocida.
Porque yo era un pan apenas fermentado
y un vello lacio y ralo me caía por el mentón abajo.
Me escapaba de casa a la hora en que ronda la siesta
y bajaba hasta el río donde la muchacha agreste,
que tal vez creía o tal vez no creía que nadie la miraba,
cuidaba las cabras y a veces se bañaba desnuda
en las aguas tibias del río que ya estaban en calma.
Yo llevaba una vara de caña y un sedal y un anzuelo y me iba
acercando.
Me mezclaba diluido en la sombra de los álamos tiernos, como
disimulando.
Ella sabía que yo la estaba viendo, y se mostraba mezclando el
orgullo con el miedo.
Pero luego buscaba un refugio entre cañas:
veía venir a los hombres del campo
con la azada colgada del hombro y la boina raída calada;
el color de la tierra en las manos
y de la ceniza en el sudor de su rostro pagano.
Yo volvía a la plaza del pueblo a sentarme a la sombra
del enorme negrillo de junto a la iglesia, sintiendo vergüenza.
Y en el otro verano, cuando yo ya había vuelto huyendo
de la ciudad siniestra, de la ciudad sin árboles, ni prados,
ni campos, sin viñas, sin manzanos… y seguía con el vello
que apenas si había continuado brotando, y los granos de la cara
que luchaban entre ellos por encontrar espacio,
fui a sentarme a la sombra del vieja negrillo, en la plaza,
y vi pasar a la agreste muchacha de las cabras
con la barriga ancha.
Me acordé del cabrón que solícito hendía a las cabras
y pensé en los hombres de la azada en el hombro y la boina calada.
Aunque estaba a la sombra del viejo negrillo
y el calor no era fuerte porque el verano
venía aquel año con cierto retraso,
yo sentía bochorno de saber que era nuevo
y no entendía nada de las cosas extrañas que tiene la vida.
Regresé con la intriga reflejada en la cara, desterrado,
a la vieja ciudad con murallas, con las calles pobladas de arcadas,
con hileras de luz macilenta; sin viñas, sin campos,
sin ríos, sin rojas manzanas
donde sólo veía las nubes compactas, cual vellones de lana,
si salía a los bordes confusos donde empieza el campo
y la ciudad se acaba. Y buscaba anhelante a la agreste muchacha
cuidando a las cabras. Pero ni ella ni las cabras estaban.
Y yo seguía siendo un pan apenas fermentado
y un vello lacio y ralo me caía por el mentón abajo.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Reflexión
Encontré pieles añejas, somnolientas ,hambrientas de versos nuevos para engordar los vacíos. Los mismos, sin caras nuevas, ni pieles tersas, ni bisoñadas voces que marcaran la diferencia.
Cuerpos en estrecho espacio, cabezas repeinadas, aroma ajado, sentidos expectantes, aplausos desparramando gritos. Gritos que llegaban a mis oídos sin armonía, desafinados, un poco autómatas, si me permiten, con poco eco. Agradecida por conocer y reconocerme en lo que soy. Yo colecciono minutos para escribir sobre ellos.
El silencio pudo conmigo…quizá en otro momento declame a los cuatros vientos y entonces me sienta libre como libre son los sueños.
martes, 16 de febrero de 2010
Para la libertad
Para la libertad, sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado que retoño
porque aún tengo la vida.
Miguel Hernández
KARAOKE
(Esperamos no herir sensibilidades con el Karaoke, pero, ¿a quién le amarga un rato de emoción, aunque desafine o desatine?)
Más musicalizaciones de MIguel Hernández
Noche Golfa Poética en El Club
Este próximo Viernes 19,a partir de las 20:30 El Club de Los Sentidos compartirá con todos,una noche canalla donde la poesía tomará las riendas del único show radiofónico de euskadi.
¡Os esperamos a todos!
¡Os esperamos a todos!
Ribera de Deusto 43 (Haceria Arteak)
lunes, 15 de febrero de 2010
Noticias sobre Mikel Varas Poeta y Escultor
El poeta y escultor Mikel Varas presenta su último libro e inaugura exposición en la Sociedad Bilbaína el día 18 de febrero a las 19.30 horas
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El día 20 a las 12.00 quedará instalada la escultura ‘Irrintzi en el aire’ en Basauri
.
La exposición permanecerá abierta hasta el 5 de marzo en horario de 18:30 a 21:30 horas
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Tras unos meses de secreta reflexión en el silencio, el joven escultor y poeta Mikel Varas (Bilbao, 1980), “mecedor de curvas” como él se denomina, vuelve con un libro de fotografías y textos que reúne sus últimas creaciones. Entre ellas tres enormes obras públicas, bautizadas por grandes como Néstor Basterretxea “de estética difícil por lo original”.
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El libro se presenta en la Sociedad Bilbaína el próximo 18 de febrero a las 19.30 horas, y el acto servirá además para inaugurar la exposición que el edificio albergará hasta el día 5 de marzo (abierta al público de 18.30 a 21.30 horas). Dos días después, el municipio de Basauri dispondrá de una obra de Mikel Varas, que ya cuenta con una escultura ubicada en lugar público en Amurrio. En esta ocasión, el lugar elegido es frente al parque Bidebieta calle lehendakari Aguirre 97. (Autovía entrada por la cárcel). El acto de presentación de la escultura, titulada ‘Irrintzi en el aire’, será a las 12.00 horas.
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Mikel Varas se adentra en el duro camino de unir la escultura, la acción, con la poesía, la reflexión. De aquí su segundo libro ‘Garabatos en el aire’ que se presentará el 18 de febrero a las 19:30 en la Sociedad Bilbaína (Navarra 1). El acto será un recital de poesía ofrecido por Daniela Bartolomé, Antonio Molina y el propio autor, e incluirá la proyección de un video con su obra acompañado de música y voz de Kepa Junkera. Todo ello presentado por Jokin González, locutor de Radio Popular- Herri Irratia, y Blanca Sarasua, poeta y prologuista del libro.
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Su deseo de unir formas y letras le lleva, aparte de a publicar libros en los que se reflejan unidos su escultura y sus poemas, a denominar a su arte escultórico “escritura en el aire” o “escritura para pájaros”.
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El día 20 a las 12.00 quedará instalada la escultura ‘Irrintzi en el aire’ en Basauri
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La exposición permanecerá abierta hasta el 5 de marzo en horario de 18:30 a 21:30 horas
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Tras unos meses de secreta reflexión en el silencio, el joven escultor y poeta Mikel Varas (Bilbao, 1980), “mecedor de curvas” como él se denomina, vuelve con un libro de fotografías y textos que reúne sus últimas creaciones. Entre ellas tres enormes obras públicas, bautizadas por grandes como Néstor Basterretxea “de estética difícil por lo original”.
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El libro se presenta en la Sociedad Bilbaína el próximo 18 de febrero a las 19.30 horas, y el acto servirá además para inaugurar la exposición que el edificio albergará hasta el día 5 de marzo (abierta al público de 18.30 a 21.30 horas). Dos días después, el municipio de Basauri dispondrá de una obra de Mikel Varas, que ya cuenta con una escultura ubicada en lugar público en Amurrio. En esta ocasión, el lugar elegido es frente al parque Bidebieta calle lehendakari Aguirre 97. (Autovía entrada por la cárcel). El acto de presentación de la escultura, titulada ‘Irrintzi en el aire’, será a las 12.00 horas.
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Mikel Varas se adentra en el duro camino de unir la escultura, la acción, con la poesía, la reflexión. De aquí su segundo libro ‘Garabatos en el aire’ que se presentará el 18 de febrero a las 19:30 en la Sociedad Bilbaína (Navarra 1). El acto será un recital de poesía ofrecido por Daniela Bartolomé, Antonio Molina y el propio autor, e incluirá la proyección de un video con su obra acompañado de música y voz de Kepa Junkera. Todo ello presentado por Jokin González, locutor de Radio Popular- Herri Irratia, y Blanca Sarasua, poeta y prologuista del libro.
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Su deseo de unir formas y letras le lleva, aparte de a publicar libros en los que se reflejan unidos su escultura y sus poemas, a denominar a su arte escultórico “escritura en el aire” o “escritura para pájaros”.
domingo, 14 de febrero de 2010
Un texto de Sergio Oiarzabal
TESTAMENTO
A Arnaiz y Langarika
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Una vez perpetrado el asesinato uno reincide gustoso, y qué vasto silencio a banquete de gateada comida hoy tienen de nuevo, tras largos siglos, mis palabras. Bien apretados los nudos, ya me encargué de arrojar todos los botines al mar, aunque aún no te haya dado un último beso.
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Con tan sólo tocarte purgatorio. Cuando recordar se ha convertido en una fea costumbre, marcho sin oponer resistencia alguna al desbordamiento de las riadas, pude aplastar los más altos templos con tan sólo adelantar un paso, logré apagar aquellos cirios morados con los dedos mortecinos, pero arañaré tus pechos sin embargo, oh buen final, y tu grito sin consuelo será tan hermoso como lo son las luces de una ciudad vista desde las afueras y a la vez próxima. Mas dejo tatuado en la piel del tiempo señales de una lucha encarnizada y desaparezco, estrella fugaz, galeón derribado, animal perseguido, rudeza aclamada, poblado de voces de pasión y muertes desmedidas.
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Si he de ahogarme en la polvareda levantada por mi propia ventisca, si he de lavar con mi lengua las duraderas llagas del lamento, si he de ser apedreado al atravesar el pueblo de un destino de leyes rancias, si he de morir de sed sin alcanzar el oasis que mi ánimo presiente tan cerca, si he de perder el juicio y convertirme en la bestia enjaulada, irrisoria, que se exhibe en las plazas, si he de quedarme sin ojos por el ansia de hallar un paraje distinto al de la rendición, si he de desangrarme a oscuras en el día que aún nadie ha visto, sea ahora; ahora que estoy sembrado de emociones perennes y quisiera morir porque he de dar su nuevo fruto; ahora que leí en las vísceras de casi todas las cosas; ahora que heredé la pérdida, el fondo, lo improvisto, y unas garras más incipientes; ahora, ahora que doy patadas en el vientre de vejeces fatales, ahora que agoto las posibilidades sin número de las excusas, ahora que abro los brazos en los arrecifes para recibir la llegada de los encuentros furtivos, ahora,
vestigio último, pasarela que se derrumba; ahora que vuelvo mi espíritu, camaleón, hacia lo que será pensado, y en donde decidido entrego el porvenir, como un testigo rodado de otras alianzas, a su melodía conmovedora, víspera de anunciaciones.
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vestigio último, pasarela que se derrumba; ahora que vuelvo mi espíritu, camaleón, hacia lo que será pensado, y en donde decidido entrego el porvenir, como un testigo rodado de otras alianzas, a su melodía conmovedora, víspera de anunciaciones.
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El nombre es el nacimiento primero. A merced de ser pronunciado desde tus labios cárdenos de suspiros, mi tiempo se limita a un perpetuo entierro mientras que yo, clamor que no ha de detener el fuego, flechas que siempre caen sobre la misma calumnia, exilio en el claro alumbrar de los caballos salvajes, no existo. No aún. Acaso un recuerdo inhóspito que esparce cenizas de adiós y abandona panales de avispas en la peor de las pesadillas. Ya me hice ladrón de los sueños más crueles.
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Ahora me retiro a mi zulo en el ahogo y las magias mientras te dejo, devorándote a ti misma, en el oscuro y ledo burdel del silencio, como sólo devora un Dios a cuantos creen en él.
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Ahora me retiro a mi zulo en el ahogo y las magias mientras te dejo, devorándote a ti misma, en el oscuro y ledo burdel del silencio, como sólo devora un Dios a cuantos creen en él.
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Nómbrame una vez, tan sólo una vez, para poder vivir al fin mi muerte
última.
última.
sábado, 13 de febrero de 2010
Un poema de William Henley
Comparto con vosotros aquí y en mi web un POEMA de William Henley que estremece por profundo y por su contenido. Fue lo que mantuvo VIVO y con ESPERANZA a Mandela a lo largo de los 9.855 días (aprox) que estuvo en la cárcel.
"INVICTUS" (Invencible)
De la noche que me cubre,
negra como el vacío de poste a poste.
Agradezco a cualquier Dios
por mi alma incosquistable.
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En las malignas garras de
la circunstancia
no me he estremecido
o gritado en voz alta.
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Bajo los golpes de la suerte
mi cabeza está sangrienta,
pero no inclinada.
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Más allá de este lugar de
ira y lágrimas,
surge el horror
de la sombra.
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Y sin embargo la
amenaza de los años,
encuentran, y encontrarán,
a un YO sin temor.
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No importa que tan recta
esté la reja,
que tan cargado de
castigos esté el pergamino.
Soy el amo de mi destino:
Soy EL CAPITÁN DE MI ALMA...
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William Henley
jueves, 11 de febrero de 2010
Un texto de Sergio Oiarzabal
ENALTACIÓN A FAVOR DE TUS VELAS
(Monólogo Interrumpido)
A mis Amatxis
Hoy deseo llorar y que lo sepan todos. Que bajo mis pies
viajan nubes pasajeras, que tengo en mis ojos dos lunas rojas,
dos, y que brotan flores milenarias a través de mi lengua de
latitudes. Dadme una tarde de lloviznas para mis hombros acostumbrados, que se me muere el aliento en una maleta de
madera. Y no te olvides de mí, que ya mi sombra se fundió
en la tuya con lágrimas de cirios que alumbraban las esquinas
de divinos lechos. Tú duerme Soñadora, tú duerme, que
algún día balbucearás mi nombre en magias acunado por tus
labios sin origen, por tus labios entregados, por tus labios
capaces de decir adiós a lo muerto que me posee. Y qué bien
naufraga mi tinta sin timones en esta mar tan profunda.
Solamente una de tus yemas llena de envidia a la Venus
rupestre de Apolo, mientras mi voz se pierde en el verano de
tu melena constante, y no quiere regresar sino convertida en
estrellas aztecas. Son tan preciosas las pirámides de tus
codos... que todas las letras del alfabeto secreto que yo
significo, suben volando en susurros por ellas hasta besarte
las pestañas difuntas. Así, Amorosa de mis siglos, así,
bautízame por siempre con la savia de tu íntima palabra.
Hoy temo a veces tu partida en el tren que se dirige hacia el
Hoy temo a veces tu partida en el tren que se dirige hacia el
Noroeste de mi olvido, pero mi beso de sílabas insomnes se
enraíza en tu boca milagrosa, te espera en tu boca milagrosa,
te espera en la piel cariñosa de tu almohada, te amanece en el
espejo de otro día.
Desde la Polonia sonámbula de la vez
primera que te vi, yo te llamo. Y ven, ven al fuego de mi
alma que no se consume de sus vides, ven desnuda como tu
palabra primera, tú ven a ocupar el trono pasional de mi
mano izquierda, tú ven felina a arañar mis soledades de
Polifemo, tú ven a arropar mi niñez de pozos con amapolas
de Holanda, ven a morirme con tu amor la vida, ven
custodiada por océanos celestes, ven con los ojos cerrados
para hallar mi corazón que palpita las sombras, las sombras,
y ahora...
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