domingo, 17 de enero de 2010

LA ASOCIACIÓN ARTÍSTICA VIZCAÍNA
Ofrece una conferencia impartida por el poeta
y profesor de lingüística y literatura
SERGIO OIARZABAL
(Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández 2003)
Ponencia: Introducción general a la obra poética de
MIGUEL HERNÁNDEZ
en el aniversario del centenario de su nacimiento.
Día 26 de Enero a las 7,30 h. tarde.
Hotel Barceló Nervión.
C/ Campo de Volantín, 11
Bilbao
Entrada libre

jueves, 14 de enero de 2010

Un poema de Sergio Oiarzabal


AMPOLLAS QUE RESPIRAR
(Arrodillado lo Imposible
)
no preguntadme nada
nací mudo como la espalda de tantas paredes pecosas por fusilamientos
pues no se sale del infierno por la puerta de atrás donde brillan los 2 espejos
qué sombrío eco en el abandonado pozo
qué copa de viento en la que cabría toda la lluvia
qué hallazgo saber que cada verso es la venda que momifica su monstruo
ahora que ya he perdido el tren donde viajaba Dulcinea con sus ojos de ceniza
ahora que tendré que esperar 57 años sobre una maleta de lágrimas hasta que amanezca un mañana
ahora que dedicaba al Presidente Bush por la radio Kunta Kinte el himno de Etiopía
no me busquéis esta noche perpetua en la soledad que murmulla los guetos
el abrigo mojado de Larra me sienta mejor
no me busquéis esta noche enganchada a los somníferos la colonia y los anteojos
no me encontraréis
Safo me espera desde hace un siglo en una pensión de la Calle del Perro
aunque mi deseo lama calenturiento pocas palabras en las favelas de Brasil
las agujas del reloj se cubrirán como el león a la tigresa
y darán a luz otra de esas madrugadas en las que el corazón nunca duerme
corazón que no eligió su morada
polizón en todos los pechos desde antes de nacer
en el mercado negro se vende el alma del Papa Juan Pablo II por dos catecismos de cuando Franco
id
id a verlo
pero no os pongáis las gafas de Joyce tampoco las de Brecht jamás las de Quevedo
porque entonces veréis que huele a mierda en cada día del lustre
que hace tiempo que el hombre no debió dejar de ser mono
que ya casi nadie lee sin un bostezo
que los matrimonios se aparean por convenios y horarios e hipotecas
que las chabolas del analfabetismo son fruto del pobrísimo emporio de los que se enriquecen
y que me aten a la pata del camastro de un Basilisco y cierren después la puerta
y arrojen si quieren después las llaves al fondo del mar matarile-rile-rile
si todo esto es cierto
tal que deseo tenerte y amarte mi Reina como si estuvieses prohibida
si todo esto es cierto
en mi respiración más honda que lleva y trae una ola que regresa ya inocente
si todo esto es tan cierto tanto
como que la fe se orina en los pantalones incurables
y si todo
todo esto es cierto o por el contrario también

lunes, 11 de enero de 2010

Un poema remitido por Betita Carpi desde Argentina

Poema del día siete
a federico

envuelta en vueltas
la noche fue golpeada por una luna llena de luna
y un abecedario descamisado
quedó alfabetizando a las ortigas
los altavoces en la cornisa de mi frente
repiten estranguladas oraciones surrealistas
hoy la discriminación submarina
no ha permitido el fusilamiento de peces sin color
pasa un gato arañando la osadía
y envuelta en vueltas
la noche continúa colgada y golpeada por una luna llena de luna
las calles sufren taquicardias
mientras las medias rotas hacen huelgas
y en los hilos de las terrazas
hay alguien tipeando ausencias en los mapas
que desfilan en pasarelas sin límites
sin fronteras
pero llenos de luna llena.
.
E.carpi

ÁMBAR

Leía en un foro este poema, que me ha recordado un libro que también acude a la misma metáfora: "Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos", de Jose Blanco. Y como el poema "Muy cerca" es muy oteriano, lo copio también aquí.


POÉTICA 2

Sentimos en un mundo, pensamos, nombramos en otro, podemos
establecer entre ambos una concordancia, pero no colmar el intervalo.
Era un poco de ese intervalo, esa falla, lo que yo había, tenia que franquear...

Marcel Proust ("Por la parte de Guermantes")

Hemos de rastrear adentro de las cosas
para fijar su oculto espacio, la interna catadura.
La costumbre nos ciega.

Los sentidos nos dejan muy lejos de la rosa.
Tasamos el destello, la hermosa ilustración,
pero el silencio, su nublada dolencia, nos aleja y angustia.

La mirada ha de embriagarse frente a ella en un letargo infinitamente perplejo.
Desde ahí accedemos a la luz de unas manos que de nuevo la crean
con una percepción antigua, entera y diferente;
es un cambio de estado: el espíritu cristaliza y lo contiene todo,

como el insecto capturado en ámbar.
_________________

J. J. M. Ferreiro




Muy cerca

Bilbao. Tres y cinco a.m. La ría
va hilvanando la luz a su reflejo,
la vida a la memoria, la ciudad
a la ilusión erguida sobre el cieno.

En esta ciudad todo se recicla,
todo se reconvierte, todo menos
su rescoldo sideromelancólico,
fulgiendo como estigma por el cielo.

Antes de que llegaran los turistas,
cerraron hornos, y sustituyeron
el amasijo de las barricadas
por el nuevo amasijo del museo.

La usura revestida de titanio...
Muy cerca exhibe su verdad el gueto:
rincón del arte de sobrevivir,
y de quienes trabajan con su cuerpo.

De noche todas las ciudades son
oscuros derrumbaderos de sueños.
Las voluntades quedan clausuradas
hasta que vuelve a funcionar el metro.

Bajo el puente que brilla con luz propia,
un ángel fieramente desafecto
se busca el pulso de servicios mínimos,
para hacer un picado a ras de suelo.

Porque a todos nos forman la mirada
brillos y herrumbres, y pertenecemos
al lugar donde fuimos deslumbrados,
me importa la ciudad de Blas de Otero.

Me importa esta ciudad que se transforma
dando pábulo a los deslumbramientos,
transida de sublime cotidiano,
donde se escucha el mar allá a lo lejos.

(del libro Mira mi corazón preso
en el ámbar de los instantes eternos
)

Jose Blanco acaba de publicar Memoria del caos en la editorial Baile del sol, con la que ya ha publicado otros dos poemarios.

sábado, 9 de enero de 2010

Las Afueras - Jaime Gil de Biedma

Las afueras
.
I
La noche se afianza
sin respiro, lo mismo que un esfuerzo.
Más despacio, sin brisa
benévola que en un instante aviva
el dudoso cansancio, precipita
la solución del sueño.
Desde luces iguales
un alto muro de ventanas vela.
Carne a solas insomne, cuerpos
como la mano cercenada yacen,
se asoman, buscan el amor del aire
-y la brasa que apuran ilumina
ojos donde no duerme
la ansiedad, la infinita esperanza con que aflige
la noche cuando vuelve.
.
II
.
¿Quién? Quién es el dormido?
Si me callo, respira?
Alguien está presente
que duerme en las afueras.
.
Las afueras son grandes,
abrigadas, profundas.
Lo sé pero, no hay quién
me sepa decir más?
.
Están casi a la mano
y anochece el camino
sin decimos en dónde
querríamos dormir.
.
Pasa el viento. Le llamo?
.
Si subiera al salón
familiar del octubre
el templado silencio
se aterraría.
.
Y quizá me asustara
yo también si él me dice
irreparablemente
quién duerme en las afueras.
.
III
.
Ciudad
ya tan lejana!
.
Lejana junto al mar: tardes de puerto
y desamparo errante de los muelles.
Se obstinarán crecientes las mareas
por las horas de allá.
.
Y serán un rumor,
un pálpito que puja endormeciéndose:
cuando asoman las luces de la noche
sobre el mar.
.
Más, cada vez más honda
conmigo vas, ciudad,
como un amor hundido,
irreparable.
.
A veces ola y otra vez silencio.

Contraste. Miguel D´Ors

Ellos que viven bajo los focos clamorosos
del éxito y poseen
suaves descapotables y piscinas
de plácido turquesa con rosales
y perros importantes
y ríen entre rubias satinadas
bellas como el champán,
pero no son felices,

y yo que no teniendo nada más que estas calles
gregarias y un horario
oscuro y mis domingos baratos junto al río
con una esposa y niños que me quieren
tampoco soy feliz.

Miguel D´Ors.

jueves, 7 de enero de 2010

Un soneto de Pablo G. de Langarika

En la entrada que el blog dedicó a D. Francisco de Quevedo y Villegas, Ondiviela puso este soneto de Pablo González de Langarica, contenido en su libro "Contra el Rito de las Sombras" y lo transcribimos en esta entrada para que todos podamos leerlo.:
.
AQUÍ
.
Aquí el dolor, la sed y su locura.
Aquí, la luz, el viento, la distancia;
aquí, Señor, feroz, la circunstancia,
la lágrima del niño, rota y pura.
.
Aquí, el beso dado, la espesura
de unos años escasos de importancia,
el humo de no ser y la jactancia
de figurar mi tácita amargura.
.
Aquí, Señor, el surco, la retama,
el vuelo de las aves, la perdida
partícula de un yo, que vive y clama.
.
Aquí, Señor, la vena suspendida,
el fuego y la palabra que te llama.
El llanto y la caricia redimida.
.
Pablo G. de Langarika.

martes, 5 de enero de 2010

Este papel es una invitación

(Participar aquí no tiene premio).

En Temuco, Chile, estamos elaborando una revista -aunque aparezca con presentación y todo, no está terminada. Queremos abrir sus páginas a más aire. Si alguien se anima a participar, que envíe su poema, cuento o sangre escrita a: jaguirreo@yahoo.fr indicando "Para Sayenco".

J. Arnaiz ya se ha animado a enviarnos un poema, esperemos que alguien más se anime.

Frío de límines de Antonio Gamoneda

Frío de límites
de Antonio Gamoneda
.
A la penumbra auricular no viene nunca el sonido del
amanecer. Muge el silencio en las ocultas bóvedas y se desliza en tus
membranas. Silban los pájaros y tu pasión es sorda.
.
Tú no estás ya en tus oídos.
.
-----
.
Va a amanecer. Hay noche aún sobre tus llagas.
.
Ya vienen los cuchillos del día. No
.
te desnudes en la luz, cierra los ojos.
.
Quédate en tu cama sangrienta.
.
-----
.
Ardes bajo las túnicas carnales.
.
Ha sido inútil la sutura negra:
.
no hay agua en ti. todas las fuentes manan en otra edad
.
y se enloquece la pureza de la copa vacía.
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Entra en tu cuerpo y tu cansancio se llena de pétalos. Laten en
ti bestias felices: música al borde del abismo.
.
Es la agonía y la serenidad. Aún sientes como un perfume la
existencia.
.
Este placer sin esperanza, ¿qué significa finalmente en ti?
.
¿Es que va a cesar también la música?

sábado, 2 de enero de 2010

Un soneto de Quevedo

ARREPENTIMIENTO Y LÁGRIMAS DEBIDAS
AL ENGAÑO DE LA VIDA
.
Huye sin percibirse lento el día,
y la hora secreta y recatada
con silencio se acerca, y despreciada
lleva tras de sí la edad lozana mía.
.
La vida nueva, que en niñez ardía,
ya juventud robusta, y engañada,
en el postrer invierno sepultada,
yace entre negra sombra y nieve fría.
.
No sentí resbalar mudos los años,
huy los lloro pasados, y los veo
riyendo de mis lágrimas y daños.
.
Mi penitencia deba a mi deseo,
pues me deben la vida mis engaños,
y espero el mal que paso, y no le creo.
.
Francisco de Quevedo