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sábado, 26 de febrero de 2011

Un poema de Asier Triguero

A TI
“Hank abrió los ojos y comprobó que todo NO había sido un jodido sueño…”
“Hijos del Amanecer”

A ti,
que viniste, modesta,
diluida en el aire que entraba por mi ventana
de banda ancha.
Yo a través de ella ya me había ido
pero posaste tu mirada en mis letras
cuando vacío estaba el semántico nido.
Yo, buscador.
Tú, me regalas.
Yo, viendo insufladas de color mis palabras,
antes grises
a veces blancas.
Tú, pincelando de sonrisas mis minutos.
Yo, feliz, viendo cómo hasta el segundo
saca sus frutos.

A ti,
que tu atención hace que no pare,
que no gripe ante el crudo invierno.
La fuerza del directo nos dejó sin palabras
y ante la dificultad de la expresión
el silencio se mostró como óptima opción.
Ojalá el wifi entendiera de tacto
y me librara del impacto
de generar una sonrisa que aunque invisible,
sé, que para ti,
se torna sensible.

La única ciencia,
la deconstrucción del kilómetro.
La única creencia
que no haya más de un metro
entre el océano que compartimos
y los momentos que vivimos.

Te lo dije.
Estarías aquí mucho antes,
de que nuestras ansias de ver
conviertan los martes
en días dignos de ser.

Asier Triguero

lunes, 24 de enero de 2011

Un poema de Asier Triguero

LUNA LLENA
Su luz tira de mis párpados e intenta abrir mis ojos que tiemblan en un gesto cansado.
Llena de mí, desde arriba, con su blanquecina y fantasmal proyección, se burla con la
superioridad del que apunta con un arma a la sien de su lacayo.
Me dice, a través de la ventana: ¿Qué coño haces ahí, chico? ¿Qué coño pretendes? No eres de
esos, no es tu hora, no pretendas ser lo que no eres. Tú yo sabemos a quién perteneces.
Me jode y me horroriza, porque en el fondo, la muy puta tiene razón.
Mientras, espectros de lo que soy, quiero llegar a ser y aún no sé si soy porque les doy la
espalda, revolotean como murciélagos alrededor de mis palpitantes sienes.
Su agudo chillido y su ciego volar lanzan imágenes que no pido, que no quiero.
Agito mis temblorosas manos entorno a mi cabeza.
Luna llena de mí, alta, mórbida, poderosa.
Aprieta el gatillo, haz lo que tengas que hacer y déjame en paz de una puta vez.
Tan sólo intento ser, sin cagarla demasiado.

Asier Triguero