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lunes, 18 de mayo de 2009

GALLARTA

el hierro es vizcaíno, que os encargo:
corto en palabras, pero en obras largo.
Tirso de Molina
Acaso el mar. Tampoco. El hombre acaso.
Es el otoño. Hermoso dios. La tierra
roja. La piedra, roja. Acaso, un árbol
como la sangre. Hermoso dios. La piedra
y el hombre.
Es el otoño. Entonces. Caminábamos
hacia la cima. El mar en letra impresa.
Corto en palabras, pero en olas ancho.
Hacia las cinco de la tarde. Ortuella
y el aire.
Entonces. Entornó, no sé, los párpados
ella. Hermoso dios de la miseria.
Y, ya en la llambria, a vista de barranco,
el hierro.
Rey de los ojos. Sófocles roñado.
Hundida silla sideral. Paciencia.
Vizcaíno es el hierro -el mar, cantábrico-,
corto en palabras. Ley de los poemas
míos.

jueves, 7 de mayo de 2009

MUY LEJOS

Unas mujeres, tristes y pintadas,
sonreían a todas las carteras,
y ellos, analfabetos y magnánimos,
las miraban por dentro, hacia la medias.

Oh cuánta sed, cuánto mendigo en faldas
de soledad. Ciudad llena de iglesias
y casas públicas, donde el hombre es harto
y el hambre se reparte a manos llenas.

Bendecida ciudad llena de manchas,
plagada de adulterios e indulgencias;
ciudad donde las almas son de barro
y el barro embarra todas las estrellas.

Laboriosa ciudad, salmo de fábricas
donde el hombre maldice, mientras rezan
los presidentes de Consejo: oh altos
hornos, infiernos hondos en la niebla.

Las tres y cinco de la madrugada.
Puertas, puertas y puertas. Y más puertas.
Junto al Nervión un hombre está meando.
Pasan dos guardias en sus bicicletas.

Y voy mirando escaparates. Paca
y Luz. Hijos de tal. Medias de seda.
Devocionarios. Más devocionarios.
Libros de misa. Tules. Velos. Velas.

Y novenitas de la Inmaculada.
Arriba, es el jolgorio de las piernas
trenzadas. Oh ese barrio del escándalo...
Pero duermen tranquilas las doncellas.

Y voy silbando por la calle. Nada
me importas tú, ciudad donde naciera.
Ciudad donde, muy lejos, muy lejano,
se escucha el mar, la mar de Dios, inmensa.

domingo, 3 de mayo de 2009

EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

viernes, 1 de mayo de 2009

HIJA DE YAGO

Aquí, proa de Europa preñadamente en punta;
aquí, talón sangrante del bárbaro Occidente;
áspid en piedra viva, que el mar dispersa y junta;
pánica Iberia, silo del sol, haza crujiente.

Tremor de muerte, eterno tremor encarnecido,
ávidamente orzaba la proa hacia otra vida,
en tanto que el talón, en tierra entrometido,
pisaba, horrible, el rostro de América adormida.

¡Santiago, y cierra, España! Derrostran con las uñas
y con los dientes rezan a un Dios de infierno en ristre,
encielan a sus muertos, entierran las pezuñas
en la más ardua historia que la Historia registre.

Alángeles y arcángeles se juntan contra el hombre.
Y el hambre hace su presa, los túmulos su agosto.
Tres años: y cien caños de sangre abel, sin nombre...
(Insoportablemente terrible en su arregosto.)

Madre y maestra mía, triste, espaciosa España.
He aquí a tu hijo. Úngenos, madre. Haz
habitable tu ámbito. Respirable tu extraña
paz. Para el hombre. Paz. Para el aire. Madre, paz.

martes, 21 de abril de 2009

FIDELIDAD

Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a caballo
del dolor y del hambre). Y he creído.

Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra luz: he visto y he creído.

Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos
de rabia, amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos
de pan; aunque hoy hay sólo sombra, he visto
y he creído.

viernes, 27 de marzo de 2009

SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ

Testigo soy de ti, tierra en los ojos,
patria aprendida, línea de mis pápados,
lóbrega letra que le entró con sangre
a la caligrafía de mis labios.

Y digo el gesto tuyo, doy detalles
del rostro, los regalo
amargamente al viento en estas hojas.
Oh piedra hendida. Tú. Piedra de escándalo.

Retrocedida España
agua sin vaso, cuando hay agua; vaso
sin agua, cuando hay sed. "Dios, qué buen
vasallo,
si oviesse buen..."

Silencio.