Blas, donde queda el hombre
Explosión en el universo.
Crepúsculo inviolable.
Brotan nuevos dioses.
Otros se rebelan
desde el olimpo de
tierra carcomida.
Corroe la maldad.
Confesión inicial.
Sorpresa añeja.
El humo nos invada.
Vuelven las tinieblas.
El hombre pierde sus valores.
La mentira inunda el planeta
¿Donde estás dios creador?
¡Dios de las estrellas!
El verbo está dormido.
Nadie impide la tragedia.
El hombre es menos hombre.
La legalidad está en tinieblas.
Desde la vieja fragua,
el forjador de sueños nos contempla.
Solloza su alma.
El corazón le duele,
se queja.
Los sueños reavivan
en la vieja fragua.
Sueños que no cejan.
Desde los confines del alma
borbotón de sangre
ingiere sus venas.
Manantial de vida.
Poesía milenaria
mezclada de tierra.
A. molina
lunes, 14 de septiembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
Nuestro primer Acróstico
Ondiviela puso este comentario en la entrada de los acrósticos y fue el primero que inauguró el reclamo al que también Jagirreo (Javier Aguirre Ortiz) respondió con un soneto acróstico que pregunta donde estás blas. y lo podéis leer un par de entradas anterior a esta. Esperamos recibir algunos mas y veremos que hacer con ellos. ¡Animo!
B landías tu palabra enardecida
L anzada a lo profundo del ser
A llá, donde el mensaje del poeta
S e funde con el hombre.
D abas todos tus versos, todos
E n pos de un hombre en paz.
O tros recogieron tu antorcha
T omándola con orgullo. Saben que
E narbolan un legado inigualable.
R aices profundas sembradas con tu
O bra, que perdurarán eternamente.
Ondiviela
5 de septiembre de 2009 0:50
B landías tu palabra enardecida
L anzada a lo profundo del ser
A llá, donde el mensaje del poeta
S e funde con el hombre.
D abas todos tus versos, todos
E n pos de un hombre en paz.
O tros recogieron tu antorcha
T omándola con orgullo. Saben que
E narbolan un legado inigualable.
R aices profundas sembradas con tu
O bra, que perdurarán eternamente.
Ondiviela
5 de septiembre de 2009 0:50
domingo, 6 de septiembre de 2009
Artículo de "El País" de Manuel Rico
Leído en "El País" por Jokin González del "Club de los Sentidos" que nos lo remitió amablemente
Blas de Otero y su libro inédito
¿Para cuándo la edición íntegra del tantas veces anunciado libro inédito de Blas de Otero? El pasado 29 de junio se cumplieron treinta años desde la muerte del poeta. Fue en 1979 y en el madrileño pueblo de Majadahonda. Entonces, la Constitución no había cumplido un año, Tierno Galván llevaba dos meses de alcalde de Madrid y las dificultades de todo orden en la construcción de la democracia convertían la vida cotidiana de aquella España en un sendero lleno de miedos e incertidumbres y, ¿por qué no decirlo?, de grandes sueños cuyo cumplimiento no era seguro. En el catálogo de mitos de ese tiempo ocupaba un lugar preferente la poesía del bilbaíno: era materia prima para cantautores y complemento y cierre de no pocos mítines de la izquierda, especialmente de los comunistas. Días extraños de una sociedad extrañada y, a la vez, comprometida con un futuro en el que sólo un objetivo despuntaba por encima de otros: libertad. Cierto que Blas venía de antes, de los días de plomo y en blanco y negro, de la tentación del dogma, ineludible bajo una dictadura, pero no lo era menos que venía también de la poesía como lucidez y resistencia civil, de un rara mística laica que emparentaba, por caminos existenciales, a Juan de la Cruz y a Maiakovski, a Nicolás Guillén y a Quevedo, a Dios con el ateísmo. Aquel día de junio de 1979, la noticia saltó, se extendió por el mundo cultural y se convirtió en conmoción tanto en el sector de la sociedad que había tenido en el poeta un referente de compromiso como entre aquellos que amaban su poesía por sí misma. Algunas semanas después, en la plaza de toros de Las Ventas, cantautores, escritores e intelectuales de diversa condición le rindieron homenaje con las gradas a rebosar. Quizá fuera el último homenaje ciudadano a uno de sus poetas-símbolo, al escritor que había alimentado no pocos cánticos de libertad en los años de bota y tecnocracia del tardofranquismo.
Lo recuerdo en la Casa de Campo, el Primero de Mayo previo a su muerte, recitando poemas en medio de un corro de obreros, estudiantes y sindicalistas y rodeado de banderas, o leyendo un manifiesto en algún barrio extremo del sur de Madrid, o caminando, ya enfermo, junto a Sabina de la Cruz, por una calle de Majadahonda. Era el mito viviente, el poeta que, a diferencia de Rafael Alberti, casi recién llegado del exilio de Roma, llevaba casi una década viviendo en Madrid a medias vigilado y perseguido a medias tolerado y reconocido. Todos sabíamos que tras sus Historias fingidas y verdaderas o Mientras (ambos de 1970), Blas había escrito nuevos poemas destinados a formar parte de un libro cuyo título siempre flotó en el mundo poético como en una nebulosa, Hojas de Madrid con La Galerna. Juan José Lanz ofreció en el otoño de 1992, en la revista Diálogo de la Lengua, algunos de esos textos. En las últimas antologías se recogieron otros. En conjunto, algo más de una docena. En 1991, la desaparecida editorial Prensa de la Ciudad anunció (y publicitó) los primeros títulos de su colección de poesía: Agenda, de José Hierro, y La galerna, de Blas de Otero. El primero se publicó y tuvo una magnífica acogida. La galerna, no. Quedó encallado en una zona de sombra que nadie aclaró. Dieciocho años después, continúa en ese territorio extraño en el que deseo y realidad, misterios y certezas se mezclan e interfieren. Algo parecido ocurre, por cierto, con la edición de su poesía completa. Dos historias inacabadas. Dos asignaturas raramente pendientes.
Manuel Rico es escritor y crítico literario. Sus últimas obras publicadas son las novelas Verano (Alianza, 2008) y Espejo y tinta (Bruguera, 2008) y la antología poética Monólogo del entreacto. Cien poemas (Hiperión, 2007). http://manuelrico.blogspot.com
¿Para cuándo la edición íntegra del tantas veces anunciado libro inédito de Blas de Otero? El pasado 29 de junio se cumplieron treinta años desde la muerte del poeta. Fue en 1979 y en el madrileño pueblo de Majadahonda. Entonces, la Constitución no había cumplido un año, Tierno Galván llevaba dos meses de alcalde de Madrid y las dificultades de todo orden en la construcción de la democracia convertían la vida cotidiana de aquella España en un sendero lleno de miedos e incertidumbres y, ¿por qué no decirlo?, de grandes sueños cuyo cumplimiento no era seguro. En el catálogo de mitos de ese tiempo ocupaba un lugar preferente la poesía del bilbaíno: era materia prima para cantautores y complemento y cierre de no pocos mítines de la izquierda, especialmente de los comunistas. Días extraños de una sociedad extrañada y, a la vez, comprometida con un futuro en el que sólo un objetivo despuntaba por encima de otros: libertad. Cierto que Blas venía de antes, de los días de plomo y en blanco y negro, de la tentación del dogma, ineludible bajo una dictadura, pero no lo era menos que venía también de la poesía como lucidez y resistencia civil, de un rara mística laica que emparentaba, por caminos existenciales, a Juan de la Cruz y a Maiakovski, a Nicolás Guillén y a Quevedo, a Dios con el ateísmo. Aquel día de junio de 1979, la noticia saltó, se extendió por el mundo cultural y se convirtió en conmoción tanto en el sector de la sociedad que había tenido en el poeta un referente de compromiso como entre aquellos que amaban su poesía por sí misma. Algunas semanas después, en la plaza de toros de Las Ventas, cantautores, escritores e intelectuales de diversa condición le rindieron homenaje con las gradas a rebosar. Quizá fuera el último homenaje ciudadano a uno de sus poetas-símbolo, al escritor que había alimentado no pocos cánticos de libertad en los años de bota y tecnocracia del tardofranquismo.
Lo recuerdo en la Casa de Campo, el Primero de Mayo previo a su muerte, recitando poemas en medio de un corro de obreros, estudiantes y sindicalistas y rodeado de banderas, o leyendo un manifiesto en algún barrio extremo del sur de Madrid, o caminando, ya enfermo, junto a Sabina de la Cruz, por una calle de Majadahonda. Era el mito viviente, el poeta que, a diferencia de Rafael Alberti, casi recién llegado del exilio de Roma, llevaba casi una década viviendo en Madrid a medias vigilado y perseguido a medias tolerado y reconocido. Todos sabíamos que tras sus Historias fingidas y verdaderas o Mientras (ambos de 1970), Blas había escrito nuevos poemas destinados a formar parte de un libro cuyo título siempre flotó en el mundo poético como en una nebulosa, Hojas de Madrid con La Galerna. Juan José Lanz ofreció en el otoño de 1992, en la revista Diálogo de la Lengua, algunos de esos textos. En las últimas antologías se recogieron otros. En conjunto, algo más de una docena. En 1991, la desaparecida editorial Prensa de la Ciudad anunció (y publicitó) los primeros títulos de su colección de poesía: Agenda, de José Hierro, y La galerna, de Blas de Otero. El primero se publicó y tuvo una magnífica acogida. La galerna, no. Quedó encallado en una zona de sombra que nadie aclaró. Dieciocho años después, continúa en ese territorio extraño en el que deseo y realidad, misterios y certezas se mezclan e interfieren. Algo parecido ocurre, por cierto, con la edición de su poesía completa. Dos historias inacabadas. Dos asignaturas raramente pendientes.
Manuel Rico es escritor y crítico literario. Sus últimas obras publicadas son las novelas Verano (Alianza, 2008) y Espejo y tinta (Bruguera, 2008) y la antología poética Monólogo del entreacto. Cien poemas (Hiperión, 2007). http://manuelrico.blogspot.com
sábado, 29 de agosto de 2009
ACRÓSTICOS
En una entrada en el blog, Ondiviela somete a nuestro criterio y como idea, la posibilidad de convocar un concurso de Acrósticos sobre Blas de Otero, es la primera idea de surge como actividad para éste curso y nos gustaría que llegasen más, así que animaos con más ideas, ésta idea de Ondiviela la sometemos a vuestro criterio y para que nos lo expreséis por medio de comentarios a esta entrada o remitiendo un correo electrónico a: dondeestablas@gmail.com donde también podéis plantear lo que se os ocurra.
viernes, 21 de agosto de 2009
Deseo (+18)
Me perdí como las olas en tu mar infinito bebiendo de tu boca salinas que otros besos posaron, me inventé un crepúsculo nocturno, alevoso, errático y en su corto tiempo probé el temperar de tus labios.
Perdida sumergí mi vientre lampiño en la oquedad de tu perfume huérfano, aproximando mi lengua indómita con la intención de hacerte preso, férvido consumiste la inseguridad solapada con tus vehementes jadeos. Y mis pechos y mi boca, y mis dedos retuvieron el preludio de tu sinfónico deseo.
Y perdida en tu mar infinito inventé un crepúsculo cómplice, te inventé a ti para saciar la lujuria que emanaba inexorable por los limites de mi sexo. Y te perdí amor, te perdí entre sabanas ocultas que abrazaban a mi cuerpo.
Perdida sumergí mi vientre lampiño en la oquedad de tu perfume huérfano, aproximando mi lengua indómita con la intención de hacerte preso, férvido consumiste la inseguridad solapada con tus vehementes jadeos. Y mis pechos y mi boca, y mis dedos retuvieron el preludio de tu sinfónico deseo.
Y perdida en tu mar infinito inventé un crepúsculo cómplice, te inventé a ti para saciar la lujuria que emanaba inexorable por los limites de mi sexo. Y te perdí amor, te perdí entre sabanas ocultas que abrazaban a mi cuerpo.
Mónika Nude
martes, 18 de agosto de 2009
ENTREGA DE ACRÓSTICOS
ENTREGA DE ACRÓSTICOS
otorgados a:
.......Los Artistas
....................AITANA SÁNCHEZ GIJÓN
....................PERE PONCE
.......y a la Institución
....................LA MISERICORDIA
El acto se celebrará en el 1ºpiso de
El Teatro Arriaga el día 22 Agosto
a las 12 horas del Mediodía.
Organiza:
ASOCIACIÓN ARTÍSTICA VIZCAÍNA
otorgados a:
.......Los Artistas
....................AITANA SÁNCHEZ GIJÓN
....................PERE PONCE
.......y a la Institución
....................LA MISERICORDIA
El acto se celebrará en el 1ºpiso de
El Teatro Arriaga el día 22 Agosto
a las 12 horas del Mediodía.
Organiza:
ASOCIACIÓN ARTÍSTICA VIZCAÍNA
lunes, 17 de agosto de 2009
Homenaje a Quevedo
"El chasquido de Quevedo", que decía Blas, amigo también del río y el fuego heraclitanos.
domingo, 16 de agosto de 2009
versión libre al poema Revelación
Un lector del blog nos envía este poema que es una versión sobre el poema REVELACION de Sergio Oiarzabal.
Quiero
(Versión libre de un poema publicado en el blog)
Quiero anegar en ti toda mi noche,
en tu día sin luz, agua vivida,
olvidado de ti, ya sola herida
en las horas raídas de un reproche.
Erigir los puntales de esta historia
sobre un abecedario a medianoche
cuando el negro acallado es sólo un broche,
una brizna de amor para la gloria.
Quiero dormir en ti. Vivir negado
al río de la miel de tu cabello
que un hilo de memoria ha perpetrado
cosiéndome sus siglos a mis redes
y habitar para siempre bajo el sello
de las aves que miden el espacio
de esa hiedra que abraza tus paredes.
Omar Fromm
Quiero
(Versión libre de un poema publicado en el blog)
Quiero anegar en ti toda mi noche,
en tu día sin luz, agua vivida,
olvidado de ti, ya sola herida
en las horas raídas de un reproche.
Erigir los puntales de esta historia
sobre un abecedario a medianoche
cuando el negro acallado es sólo un broche,
una brizna de amor para la gloria.
Quiero dormir en ti. Vivir negado
al río de la miel de tu cabello
que un hilo de memoria ha perpetrado
cosiéndome sus siglos a mis redes
y habitar para siempre bajo el sello
de las aves que miden el espacio
de esa hiedra que abraza tus paredes.
Omar Fromm
miércoles, 5 de agosto de 2009
REVELACIÓN
Quiero ahogar mi noche en tu noche, en la estela de tu luz sin día y como tú ser agua, rumor de pedernal fugitivo, olvidado de sí, rehaciendo la historia erigida en los lindes mientras apenas calas, suspiro de sal, las orillas de tu nombre y todo en tu larga melena de ría queda, soñado por la voz arrastrada en los siglos y las redes, por el cielo reflejado en tu piel de escamas, y aprender una vez abecedarios negros, y dormir una sola vez con los puños llenos de arena, y callar para siempre con tus labios vividos.
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