Cada día
las nubes
se renuevan
ah las maravillosas
nubes que pasan
-Baudelaire lo dijo.
No hay día
que no cambien
sin embargo
algo sigue
feliz
y renovado
en su mismo color,
en su palabra:
es el sol
que aunque muere
cada día
tiene un lugar
perpetuo
a cada paso,
no se seca,
no cansa,
no desvía
por un momento su atención
del mundo:
no sigas,
no te apagues,
no aparezcas
sino desde ese sol
en el que somos.
2 comentarios:
Regresa la sangre a su fluir pacífico.
Quema el frío.
Mañana ya no es hoy, aunque algo quede
y todo sea continuo.
Un fluctuar de ondas y círculos.
Ignorar si hoy ni mañana son los mismos.
Tratar de ser viento y no muralla,
soportar el peso de los párpados
para seguir expectante y en alerta.
Aunque la sombra te siga y tú sigas la sombra,
porque en la sombra hay un arca de misterios.
Y así, como sin darse cuenta, ir sucediendo al tiempo.
Me gustó mucho tu poema, Octavio. Sí, quema el frío.
Abrazos
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