domingo, 6 de marzo de 2011

El sol en el que somos



Cada día

las nubes

se renuevan

ah las maravillosas

nubes que pasan

-Baudelaire lo dijo.

No hay día

que no cambien

sin embargo

algo sigue

feliz

y renovado

en su mismo color,

en su palabra:

es el sol

que aunque muere

cada día

tiene un lugar

perpetuo

a cada paso,

no se seca,

no cansa,

no desvía

por un momento su atención

del mundo:

no sigas,

no te apagues,

no aparezcas

sino desde ese sol

en el que somos.

2 comentarios:

Octavio dijo...

Regresa la sangre a su fluir pacífico.
Quema el frío.
Mañana ya no es hoy, aunque algo quede
y todo sea continuo.
Un fluctuar de ondas y círculos.

Ignorar si hoy ni mañana son los mismos.
Tratar de ser viento y no muralla,
soportar el peso de los párpados
para seguir expectante y en alerta.
Aunque la sombra te siga y tú sigas la sombra,
porque en la sombra hay un arca de misterios.
Y así, como sin darse cuenta, ir sucediendo al tiempo.

jagirreo.es.tl dijo...

Me gustó mucho tu poema, Octavio. Sí, quema el frío.

Abrazos